Durante décadas la industria aprendió a encapsular complejidad para el usuario final: el automóvil moderno es más complejo que uno de hace 50 años, pero es más fácil de conducir. Sin embargo, en las herramientas de performance testing seguimos delegando esa complejidad al usuario (tester).
Esta charla propone que la correlación dentro de las pruebas de performance — uno de los problemas más frecuentes y frustrantes del performance testing — no es un problema técnico. Es un problema de diseño. El tester quiere grabar, validar, ejecutar y escalar. Para lograrlo hoy tiene que aprender expresiones regulares, extractores, JSON path, manejo de sesiones, y mucho más…La complejidad es real, pero no debería estar donde está. A partir de ese argumento se muestra en vivo qué ocurre cuando una herramienta decide absorber y encapsular esa complejidad en lugar de transferírsela al usuario.


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